Aupa ahí a todos/a
Bueno pues la relación entre la lechera con zuecos y yo sigue cual cauce fluvial. Se encuentra con recovecos que lo hacen zigzaguear, con transcursos a través de la belleza, con tramos de agua helada, de agua cristalina, de agua poluta, con el puntual bicho que lo mea, con temporadas de escasez y otras de abundancia, con presas y cataratas. Sin embargo subyace en todo el camino un deseo compartido de llegar al mar. Y hacia ahí vamos.
Pienso que lo que dije en el último post sigue vigente. Quién quiera aprovecharse de ello adelante. Recordad que vivimos en un universo impermanente y que es muy fácil desarrollar apego. Lo cual no significa que no debamos vivir disfrutando lo que se nos es ofrecido con máxima intensidad.
Pifas con fular, desde el rincón del místico
Besusos
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